A Loli la adoptaron de cachorra de la perrera, y la devolvieron cuando se cansaron de ella,
allí pasó meses y meses sin que nadie se interesara en ella, a pesar de que era jovencita, simpatica y muy pequeñina.
Tito era su "compañero de celda" un chihuahua de 2 añitos que no paraba de temblar,
con infeccion en los ojos y lleno de costras por las orejas y la nariz.
Dos miniaturas abandonadas a su suerte, pero que afortunadamente se adoptaron, y casi en la misma familia.
Tito se fue con una familia y otra perrita adoptada, y Loli con unos amigos de ellos.

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